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Desarrollo de la Psicosomática Psicoanalítica y la Aportación de Pierre Marty


Pierre Marty (1918-1993), es el fundador de la clínica psicosomática moderna. Antes de la formulación de sus enunciados, la visión de padecimiento psicosomático era idéntica a la que se tenía del síntoma neurótico. Había estudiado Medicina y Psiquiatría, formándose con Henry Ey, y su aproximación a la Psicosomática vino propiciada por una serie de casualidades. El Dr. Gosset, cirujano de los Hospitales de París, se hallaba muy interesado por los trabajos que llegaban de América sobre el papel del psiquismo en los desórdenes somáticos. Queriendo integrar a un psiquiatra en su servicio de cirugía, pidió consejo al Dr. Delay, a la sazón jefe de P. Marty, quien le recomendó para dicho puesto.


Al poco tiempo, Marty se dio cuenta de que sus conocimientos psiquiátricos no bastaban para comprender a aquellos pacientes. Animado por Julián de Ajuriaguerra, se interesó en el Psicoanálisis, comenzando a analizarse en 1947. Cuenta Michel Fain, amigo y compañero suyo desde el Instituto, con quien sostenía un constante diálogo científico, que fue tal el entusiasmo que el Psicoanálisis despertó en Marty, que le conminó analizarse si quería seguir siendo un interlocutor válido para él.


Rápidamente, se integró en la Sociedad Psicoanalítica de París (SPP), siendo admitido como miembro titular en 1954 y desarrolló diferentes cargos en la Sociedad.


Pierre Marty fue psicoanalista toda su vida y fue el conocimiento psicoanalítico, junto a su fina capacidad de observación y su afán investigador, la herramienta que le permitió desarrollar su propia teoría sobre la comprensión del enfermo psicosomático. Esta teoría, profundamente basada en la teoría freudiana, no obstante, en ocasiones, se aleja de ella. Marty sostiene que hay una única energía vital, que alimenta instintos y pulsiones de vida, no siendo la pulsión de muerte más que el desfallecimiento o la desorganización de esta pulsión de vida, opinión que, a su vez, es muy discutida en el seno de la comunidad psicoanalítica.


En el momento de comenzar Marty sus estudios, dos teorías se disputaban la interpretación de la enfermedad somática. Una de ellas, sostenía la visión del cuerpo como pantalla de proyección de los conflictos psíquicos no resueltos; la otra relacionaba directamente ciertos perfiles psicológicos con enfermedades determinadas. Frente a ambas, Marty plantea la enfermedad como el punto de fijación en el que se detiene la desorganización y, a partir del cual, el enfermo intentará reestructurarse.


Interesado desde siempre por la biología y las teorías evolucionistas desde la situación prenatal, descubre la existencia de una integración progresiva y jerarquizada de las funciones y dinamismos mentales. El principio evolucionista permite comprender la noción de «desorganización» en aquellos casos en los que presentan movimientos «contraevolutivos». La evolución está jalonada por acontecimientos que tienen lugar a lo largo de la vida del individuo y que en ocasiones marcarán puntos de fijación en el organismo, en el soma, que servirán como «plataformas de regresión» y que, ante el movimiento contraevolutivodesorganizador, funcionarán como diques que determinaron dicha desorganización gracias a la enfermedad del órgano. Es decir, Marty concibe la enfermedad somática como un mecanismo de defensa (defensa somática), que entra en funcionamiento en el momento en que los mecanismos de defensa neuróticos (o psicóticos) resultan desbordados. «Los mecanismos de acción de la placenta, del sistema cardiovascular, más tarde de la respiración, de la piel, del aparato digestivo, después de la organización genital, por no citar otros, y sobre todo la línea de la sensoriomotricidad, aseguran (…) además de las funciones propias, un sistema de relación con el exterior. El edificio biológico humano, durante su construcción puede ser profundamente trastornado por la incidencia de dificultades primitivas sobre las funciones fisiológicas de la relación». Esto le lleva a abandonar la idea de describir auténticas estructuras psicosomáticas (con excepción de la «estructura alérgica esencial») ya prestar una atención exquisita a la historia del paciente, a sus raíces, a sus conflictos familiares, influencias culturales y económicas, etc. «Los mecanismos que actúan son poco conocidos (…) Pero no sabríamos, en ningún caso, hablar de una elección (de órgano), ni siquiera inconsciente. Se trata de un determinismo profundo instalado en el periodo prenatal, en el nacimiento y en los primeros años de vida, determinismo que se confunde a menudo con la herencia y con frecuencia próxima a ella, de la que se distingue, no obstante, al menos. de forma teórica».


Realizó los primeros trabajos con Michel Fain y Simone Marty, más tarde con Michel de M’Uzan y Christian David, creando en 1962 la «École de Paris», a la que muy pronto se incorporaron Catherine Parat, Denise Braunschweig y Sami-Ali. A finales de diciembre de 1972 se creó el «Institut de Psychosomatique» (IPSO-París). Consiguió el reconocimiento por parte de la administración pública de la importancia de la labor que el equipo llevaba a cabo. El 3 de abril de 1978 el Hôpital de la Poterne des Peupliers abrió sus puertas para recibir a los primeros pacientes (actualmente, dicho hospital lleva el nombre de Pierre Marty). A consecuencia de la numerosa afluencia de pacientes, fue necesaria la apertura en 1984 de una unidad anexa-«Unité du Château»- en otro barrio de París. Se trataba de encontrar los enfermos somáticos en las consultas hospitalarias y de abordarlos desde un punto de vista psicoanalítico, tanto para investigar, como para tratarlos.


A partir de la referencia al conflicto individual, Pierre Marty define las nociones de enfermo psicosomático y de enfermedad psicosomática: «Se dirá que un enfermo es psicosomático cuando se establezca la relación precisa que existe entre su situación conflictiva y su enfermedad. Se dirá que una enfermedad es psicosomática cuando se establezca la relación precisa que existe entre la situación conflictiva del enfermo y su enfermedad y ello hasta en la forma misma de su enfermedad». Si la noción de <<relación precisa>> entre conflicto psíquico y enfermedad somática se inscribe en la prolongación de la noción de Alexander de <<conflicto específico>>, al contrario, la interpretación de la relación de causalidad entre el conflicto psíquico y la la expresión somática es diferente entre los dos autores: para Alexander, esta relación de causalidad recurre a las vías nerviosas neurovegetativas, mientras que para Marty la relación de causalidad reposa sobre las vías pulsionales.


Este modo de pensamiento nuevo que asocia expresiones somáticas, funcionales u orgánicas, al dinamismo de la vía psíquica, concluye en una concepción psicoanalítica que pone en valor la dimensión económica de los procesos de transformación psíquica, tanto en su sentido evolutivo como en su sentido regresivo. . La noción de somatosis nació de esta aproximación económica nueva que permite religar conceptualmente los acontecimientos psíquicos específicos a las enfermedades somáticas.


Para el psicoanalista, el enfermo somático es un paciente en el que el Yo está en el corazón de una lucha entre fuerzas pulsionales adversas y que momentáneamente se resolvió mediante la presencia de la autodestrucción a través de lo que Marty llamó un movimiento de desorganización y André Grenun proceso de desobjetalización.


En la cura de un enfermo con un psicoanalista, la actividad objetalizante de este último tiene como fin el reforzar las investigaciones eróticas de su paciente enfermo y de inscribir lo que pueda ser de los acontecimientos irrepresentables y traumáticos en el terreno psíquico.


«L’École de Paris», continuó su labor de formación, creándose nuevos grupos en diversos lugares de Francia y en otros países. Esta expansión dio lugar a la creación de la Asociación Internacional de Psicosomática Pierre Marty que aglutina a los grupos que tienen capacidad formadora reconocida: París, Toulouse, Aix en Provence, Atenas, SEPIA, Buenos Aires, Estambul y, recientemente, Brasil.


La obra de P.Marty es más rica y compleja que lo que el breve bosquejo ofrecido puede sugerir, es más, posiblemente estas líneas no arrojen mucha luz a quienes no estén familiarizados, un poco al menos, con el lenguaje psicoanalítico o con el estudio. de la enfermedad mental. Nuestra intención es únicamente despertar la curiosidad y el interés entre los profesionales por esta nueva vía de aproximación al enfermo psicosomático y la comprensión de su padecimiento. Vía que entendemos permite ampliar el arsenal terapéutico con el que nos enfrentamos a cada caso concreto, al añadir a la terapéutica médica tradicional indicada- y absolutamente necesaria-, la preocupación y el cuidado por el funcionamiento psíquico del paciente, cuyo desbordamiento o insuficiencia en un momento determinado de la vida del individuo puede ser el desencadenante del desarrollo de una enfermedad somática, o de su, a veces inexplicable, resistencia a todo tratamiento.